
La medida evita la acumulación de residuos en la vía pública, posibilita una ciudad más limpia e implementa más control ambiental.
Cuando asumió el intendente Martín Llaryora había 22 negocios inscriptos y una falta total de control sobre la trazabilidad de los residuos.
En la actualidad, los grandes generadores cuentan con un servicio de recolección particular y un plan de gestión y separación de residuos.
El control sobre los comercios que generan importantes volúmenes de residuos debía ir acompañado de la voluntad política para modificar la normativa hasta entonces vigente, y poder así establecer de quien es la basura indebidamente colocada en la vía pública principalmente en los sectores gastronómicos de la ciudad.
En este sentido, y ante la dificultad que acarreaba identificar y eventualmente sancionar al comercio que arrojaba la basura en áreas urbanas y céntricas, el proyecto tratado por el Concejo Deliberante a fines del año pasado invierte la carga de la prueba.
Es decir, la nueva ordenanza 13.228 establece que los Grandes Generadores de Residuos son aquellos que se encuentren dentro de los parámetros objetivos que fijará la autoridad de aplicación mediante vía resolutiva.
La ordenanza tiene una implicancia clave para avanzar sobre un Registro donde deben estar inscriptos los comercios e industrias. La normativa permite regular y verificar la trazabilidad, es decir, el destino inicial y final de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU), en procura de evitar el vertido en lugares clandestinos o no permitidos.
Nuevas disposiciones
Quienes estén conceptuados bajo la denominación de grandes generadores a partir de la nueva ordenanza quedaron excluidos del servicio público de recolección, el cual debe ocuparse de los residuos que generan los vecinos y no la actividad comercial o industrial.
Además, se fijó que no están autorizados para colocar sus residuos en la vía pública. Por eso, con estos cambios, se les obliga a contar con un servicio particular de recolección puerta a puerta y debidamente habilitado por la autoridad de aplicación.
En tanto, el Instituto de Protección Ambiental y Animal (IPA) creado por el intendente Llaryora es el encargado de realizar el control y fiscalización de los grandes generadores, los que deberán contar con su propio sistema de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU).
Los rubros como geriátricos, gastronómicos, verdulerías, bares, restaurantes, estaciones de servicios, mercados y supermercados son los que disponen de mayor cantidad de residuos de manera irregular en la vía pública ocasionando, en muchos casos, malos olores, suciedad, roedores o focos infecciosos. Por ello, era indispensable un marco normativo y más controles.
Tras el relevamiento y registro, con la modificación de la ordenanza se implementan más acciones de control y fiscalización, esto va en la misma línea de lo que hacen otras ciudades del país sobre los grandes generadores.

