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Juan José Galiano trabaja en el cementerio San Salvador, realiza la labor desde hace 26 años, junto a otros operarios municipales, pertenecen a la categoría de sepultureros.
Todos los días conviven con la muerte, tras los entierros, o el mantenimiento del campo santo, reducciones y define a la labor que le tocó como “fuerte”.
Convivir con el dolor de la despedida de un ser querido, de cualquier edad, “las criaturas o los abuelos” son lo más emotivo, pero lo hacen con responsabilidad y resignación “es lo que nos tocó” señala Galiano en AM 1530.
Hay numerosas historias que se tejen en los cementerios, pero siempre roza lo increíble; “desmiente haber experimentado algún mito de apariciones y sí confirma que llega con recelo a la mañana a trabajar”.
Por lo general el sepulturero es una persona que sabe apreciar la vida, por estar cansado de trabajar por la muerte, y que suele tener un exquisito sentido del humor “negro”, para protegerse de las cosas que ven a diario.
Los plazos para realizar reducciones de cadáveres, según donde se encuentre, en nicho, bóveda deben haber transcurrido 40 años, desde el fallecimiento. Si el cuerpo fue inhumado en tierra deben esperarse 5 años. En ambos casos se realiza la verificación previa para determinar si es posible efectuarlas.
La tarea se realiza en una esquina del cementerio y exige la protección sanitaria de los operarios “tenemos guantes, barbijos, delantales y se hacen cuando están los huesos del difunto nomás” señala.
Juan Sapito puntualiza en una historia “probamos en un caso donde el tiempo de la muerte oscilaba en los 32 años, la chapa del cajón estaba sanita y cuando abrimos el cuerpo estaba entero”. En la mirada a futuro, de los próximos sepultureros, especula por el material de fibra de vidrio del contenedor de los cuerpos “Seguramente el tiempo de muerte será de 70 años, para hacer reducciones, porque es más noble que la madera, por la humedad es menos permeable”.
La ropa de los difuntos en todos los casos, se quema y se entierra, como así también la del que realiza la tarea. El pago en concepto de salubridad y riesgo representa un pago diferencial para quienes realizan la labor.



