
El pasado jueves el sindicato cerró un acuerdo salarial que se extiende hasta el mes de julio.
En la mañana de AM 1530, la secretaria general Ana Altamirano definió al mismo como positivo: “la realidad es que, en este contexto, aunque sea poco, es positivo porque, ante la nada, y con estos salarios de indigencia, el peso que se sume nos ayuda”.
“Logramos un incremento salarial para el mes de abril de un 1.8 %, para mayo el 1.6, para junio el 1.5 y para el mes de julio del 1.4”, detalló.
Además, lograron que se incorpore el 50 % de la suma no remunerativa (bonos remunerativos de 20 mil pesos de febrero y marzo) a los salarios básicos de los meses de abril y julio: “la nueva cláusula es que, a partir de estos sueldos básicos, la trabajadora está liberada para negociar un salario mayor con su empleador”.
Respecto de los sueldos básicos, Altamirano indicó que, desde abril, el personal “para tareas generales va a cobrar, el valor de la hora, 3.491,58 pesos; y el valor mensual para aquella trabajadora que hace hasta 48 horas semanales, 428.347,44 pesos; para asistencia y cuidado de personas, la trabajadora cobrará 3.741,18 pesos la hora, y 473.533,02 el mensual”.
El sector está muy devaluado
“Creo que recibimos el coletazo final, porque mientras más puestos de trabajo se pierden, más nosotros nos quedamos sin trabajo; se han reducido los horarios”, porque “antes contrataban a tiempo completo, o aquel que contrataba por cuatro o cinco horas” ahora “contrata por dos o tres”, apuntó.
Además, señaló que “todavía hay maltrato, hay discriminación, racismo, hay situaciones en donde se desvaloriza a la trabajadora, como si fuera lo único que podría hacer en su vida”, pero “hay muchas compañeras que trabajan pocas horas para poder terminar su carrera universitaria; muchos empleadores no preguntan ni siquiera cómo nos llamamos”.

