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Entender el bienestar nos direcciona a la reforestación de la tierra, a la preservación de la fauna y a la responsabilidad del recurso humano para llevarlo a cabo.

“Esta hilera de cañitas de hoy, hay que imaginarlas como sombras en 15 o 20 años” la frase manifiesta el tiempo biológico de las plantaciones realizadas en comunidad.

Es el caso de la labor en red que realiza la granja “El Encuentro” de Juan Rivarosa y Eva Benavidez, a pocos kilómetros de Morteros, quienes priorizaron en la plantación de especies autóctonas, a través de donaciones de organizaciones internacionales, que cuentan con el acompañamiento del INTA.

El ideólogo contó a AM 1530 “En los comienzos la intención fue la producción de alimentos sanos, y descubrimos que había que ver más allá, el ambiente, la relación entre hierbas, arbustos, árboles en el espinal o monte. Para combinar la producción de pollos y la conservación de la forestación” .
Los primeros pasos fueron la inversión propia y luego trabajaron la meta en la plantación de árboles anuales. Los fracasos no decayeron la meta, fueron las plagas y la falta de conocimiento para la ubicación de los ejemplares, que actuaron en detrimento.
Ambos fueron parte del proceso, definido como plan estable de forestación, que no tardó en repicar en comunidad.

“Surgieron así los agentes necesarios, como organizaciones internacionales que deben acreditar bonos de carbono, más organizaciones intermedias (Aves Argentinas) y los productores que se suman proyecto para realizar la plantación” explicó Eva.

Los requisitos para acceder a la donación de autóctonas? “Deben estar en el espinal del Bajo, en la provincia de Córdoba y la solicitud se hace al Inta” explicó Juan.
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