
El artista plástico Fernando Bertone, radicado hoy en Buenos Aires, trabaja en distintos campos relacionados con el diseño, la pintura, escultura y talla en madera.
En contacto con AM 1530, Nano comenta: “Al reflexionar sobre los primeros indicios que me llevaron a decir que el arte iba a transitar por mi vida, los encuentro en mi comportamiento en primaria. Mi mejor nota era en la hora de plástica. A la edad de 7 o 9 años, mi hermano y yo éramos terribles, especialmente cuando nos querían hacer dormir la siesta. Entonces, mi madre decidió mandarme a una academia de dibujo que estaba a la vuelta de mi casa, con la maestra Gricelda. ‘Si no quieres dormir, a dibujar…’. A veces nos escapábamos y recorríamos Morteros. La hora de la siesta era toda para nosotros. En uno de esos recorridos, descubrimos una puerta abierta y conocí el caos en un taller de pintura. Era magnífico, y ahí estaba el pintor envuelto en ello, Francisco Brossino. Como niños curiosos, lo llenamos de preguntas y le pedimos un retrato. El maestro accedió y lo hizo. Retratado por un pintor de mi pueblo, un lujo que valoraría con los años. Quizás cierta magia ya había comenzado en mí”.
Luego “vendrían las mañanas con la profesora Fernanda en el Centro Cultural, las noches de dibujo con el profesor Hoyos. Toda una adolescencia marcada por el color, el dibujo, los primeros tatuajes en mis lienzos de piel, las primeras remeras de rock que canjeaba por una entrada a Danger, los murales de mi casa, las decoraciones en casas de amigos. Hermosa adolescencia en Morteros”.
Comienza la etapa cordobesa, el Spilimbergo, “escuela de principios artísticos muy querida, viviendo la juventud que aflora. Luego de recibirme, la ciudad agota, y en plena búsqueda, decido escapar de ella hacia el sur. Magia de montaña y río, tierra ancestral llena de sabiduría. El aborigen despierta en mí, el espacio, los ríos, la madera, la comunidad… aflora en mis tallas ese grito originario, ese mundo milenario revive. Y como si fuera mensajero, me expulsa a otros lados”.

De vuelta a la ciudad, “ahora a la gran ciudad, donde el caos, el ruido, el vacío, la melancolía de las tardes de domingo se conjugan en el dolor y hambre de las malas políticas. Nace la serie “Vacío Urbano” en la crisis del 2001 en capital federal”…
“La ciudad, la gran ciudad me expulsa otra vez lo banal, lo mediocre, enferma, y decido volver a la tierra, volver a los sonidos de las aves, volver a ver el horizonte, las frescuras de las primaveras, el invierno de salamandra siempre pintando, siempre expresando, siempre observando: nace Perruna serie animal, serie color, serie triángulo, emoción pura surgida de mis fieles laderos, los perros, continuada por la serie Huellas, ovejas desafiando la textura del crayón color de vida, desborde lanar, simpleza de emoción”.
La muestra podrá apreciarse los días viernes, sábados, domingos y feriados de 16 a 21.

