
La quinta edición del Seminario Internacional de Lechería de la Sociedad Rural de Rafaela fue nuevamente un intercambio importante para entender el rumbo del sector y los necesarios puntos de encuentro para el progreso de la cadena productiva.
Ante importante número de productores y profesionales, se dio un diálogo que permitió entender las posiciones de la producción, de la industria y también de la política santafesina y nacional.
Para Alfredo Trionfini, por Carsfe, fue importante destacar la relevancia de la participación institucional, de los jóvenes, pero sobre todo exponer que luego de “desangrarse” el sector a fines de 2023, se podrá terminar 2025 “en el subsuelo, pero con más estabilidad”.
Junto a Roberto Perracino de Meprolsafe llevan ya desarrolladas cuatro de 15 reuniones agendadas con empresas de la provincia, donde han tenido “buena receptividad, coincidencias en los planteos”, además de sumar al punteo temas como contratos, mercado a futuro, logística, pago por sólidos y la situación del consumo interno.
Aunque con la ausencia del Centro de la Industria Lechera, que fue convocado para formar parte del panel, fue la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas en la figura de su presidente, Pablo Villano, la encargada de ponerle voz al segundo eslabón de la cadena. Las PYMES representan al 50 por ciento de los operadores lácteos del país, con el 50 por ciento de la leche nacional procesada.
Para Carlos De Lorenzi, el director de Lechería de la Provincia de Santa Fe, “es importante haber logrado una sola posición por parte de la producción y de la industria para poder avanzar en el diálogo, porque esto permite hacer más fácil el trabajo como cadena”.
A nivel provincial se reconocieron las deficiencias en caminos, rutas, en el servicio eléctrico, que tiene hoy al 60 por ciento de los tambos con sistema monofásico.
A su tiempo, el Director Nacional de Lechería habló del “esfuerzo conjunto” para poder crecer. Debe Argentina trabajar para aumentar las exportaciones, que, si bien existen 90 destinos abiertos, tiene que haber un aumento de los negocios.
Sin retenciones a los lácteos determinada en toda la gestión, sin reintegros a las exportaciones, el objetivo de la gestión es “ampliar el margen de la cadena”, en un sector donde no hay cartelización y donde es posible alinear a todos los eslabones detrás de mismos objetivos.
El dato que aportó Sebastián Alconada es que, en la actualidad, la cuenca Central de Santa Fe tiene 2.603 tambos y 89 empresas que compran esa materia prima, mientras que la cuenca Sur de la provincia cuenta con 232 tambos y 32 empresas lácteas demandando la leche cruda para su proceso.
Concretamente, del encuentro surgió el acuerdo sobre los cuatro puntos fundamentales a resolver.
La informalidad, que supera el 40 por ciento y que se sostiene hace años, deteriorando no sólo al desarrollo sectorial, sino a la situación general de las localidades donde la lechería tiene lugar concreto.
Teniendo en cuenta que cada producto lácteo tiene una carga impositiva aproximada del 40 por ciento, puesto en la heladera o estante de cualquier punto de venta; y que Rabobank estima que para dentro de diez años se podría estar produciendo el doble para abastecer de alimentos al mundo, trabajar de forma conjunta entre productores, industrias y gobiernos.
Compromiso
Los presentes en el cierre del 5° SIL de Rafaela acordaron avanzar sobre la propuesta de trabajo enfocada en cuatro puntos clave.
-Bajar la informalidad en la venta de leche de tambos y la compra en industrias.
-Abordar diferentes formatos de comercialización.
-Mejorar la sanidad de los rodeos para aumentar la calidad de la materia prima y los productos.
-Invertir en infraestructura, como acción fundamental.
Fuente: Rural Rafaela

