
Cristina es formoseña y, junto a su esposo, hace más de un año y medio que reside en nuestra ciudad.
Es temprano en la mañana y ahora que el clima lo permite, la venta se pone en marcha.
“Elaboramos panes caseros, con salame y jamón y queso. Con esto nos rebuscamos, porque no tenemos otra entrada”, expresa Cris en Buenos Días Región.
Cristina, oriunda de un pueblo formoseño que se llama El Colorado, vive hoy en Morteros junto a su esposo Eduardo. Tienen varios hijos, algunos de los cuales ya estudian en la facultad.
“Somos monotributistas y con esto la luchamos, porque hay que pagar alquiler, agua y luz, y todo suma”, asegura.
La gente “nos responde muy bien; acá nos han recibido muy bien”, asegura.
Cristina cuenta que, en realidad, “no quieren que andemos vendiendo en los semáforos, pero yo les digo que, si me consiguen un trabajo, no tengo drama, salgo del semáforo y voy a trabajar a otro lado”.
“En Formosa tenés que rebuscártelas”
“Allá no hay mucho trabajo y la mayoría depende de la política; no hay salida laboral”, apunta.
En Morteros, estos vendedores de pan casero suelen estar por la tarde en la zona de los semáforos ubicados al sur de la ciudad, en el ingreso por calle Brasil.
“Ya somos conocidos y solemos ir por el lago, por todos lados”, apuntó.
Cristina recuerda que sus hijos se encuentran estudiando acá: “primero vinimos de paseo y luego nos quedamos, nos gustó el lugar”.
En Formosa, la familia tenía una confitería, pero durante la época de la pandemia el comercio nos prosperó.
“Todos los días me levanto a las cuatro de la mañana, de lunes a lunes”, comenta Cristina sobre el trabajo diario.

