
Nos encontramos con Roque “Luli” Weiss este miércoles: “yo soy un bendecido”. De yapa, también entrevistamos a Jorge “Cuerda” Tarnavasio, hoy residente en Colonia Vignaud, quien fuera un referente de Chébere y otras bandas.
La idea original del encuentro tenía que ver con la Fiesta de los Carabajal, en La Banda, Santiago del Estero, evento al que Luli hace 31 años que asiste: “cuando fuimos en el año 92, no existía lo del cumpleaños de la abuela Carabajal, es decir, era una fiesta privada, muy chica”.
Tras la muerte de la “Abuela”, ese mismo año, “esto se vuelve algo cultural y se convierte en una fiesta inmensa; en el barrio Los Lagos, todo el mundo vende empanadas, hay peñas y todo el mundo vende asado; se ha hecho una fiesta muy popular”, apunta Weiss.
La fiesta de la “Abuela” se inició hace 72 años y es una de las celebraciones más esperadas por los amantes del folclore, evento en que se recuerda a la mujer nacida hace 122 años. María Luisa Paz vivió hasta los 92 años.
Este año, la fiesta tuvo desarrollo desde el viernes 18 hasta el domingo 20. “Estamos felices de poder volver y para nosotros es algo especial, porque tenemos muchos amigos”, expresa.
Su amigo, el “Cuerda”…
Tarnavasio también está ligado íntimamente a la música; igual que Roque, a la guitarra.
“En verano se activa todo. En verano estuvimos haciendo toda la temporada y ahora ya tenemos fecha confirmadas en San Luis, Río Cuarto o La Rioja”, comenta el guitarrista que, junto a otros, tributan a Led Zeppelin.
Con el reggae “estaba todo muy lindo, pero había poco ruido, así que empezamos otra vez con el tributo a Zeppelin”, para lo que “tenemos muchos seguidores en todos lados”.
Cinco músicos integran la banda: cantante, bajo, batería, guitarra y un teclado.
A Tarnavasio, el amor por la música le surgió desde chico: “arranqué a los 9 o 10 años y todos los días le dedicaba varias horas”. Además, alternaba con el estudio del secundario: “alguna materia me llevaba y había que rendirla a fin de año”.
Finalizado el colegio secundario, su vida continuó en Córdoba y, lógicamente, con la música.
El “querido Negro Gigena de Brinkmann” fue el primer maestro de guitarra de Jorge. “Ahí estuve cuatro años con la guitarra criolla y los libros”, pero “a los 15 me colgué con la eléctrica y no paré más”.
Por ahí, “en alguna juntada guitarreamos con criolla, pero me ganó la otra”.

