
Ana Villarroya trabaja en cuestiones ambientales desde hace más de 30 años y remarca, en diálogo con AM 1530, que la problemática comprende a todo el territorio nacional.
Villarroya destaca que hay fracciones de residuos que, en la actualidad, están “bastante resueltas”.
Por ejemplo, las pilas, baterías, tonners y otros residuos domésticos peligrosos: “estas fracciones necesitan un tratamiento adecuado”.
¿Pilas? El debate es importante…
Según la Ley 24.051 se consideran residuos peligrosos, por lo que “el generador y el transportista tienen que estar inscriptos”, con lo cual implica otras cosas, como, por ejemplo, “que el vehículo sea nuevo y adecuado”.
¿Hay en Argentina lugares de tratamiento de pilas?
En nuestro país “no hay” de esos lugares, es decir: “algunas empresas en Buenos Aires están empezando ahora, hay un proyecto piloto en La Plata, hay algunos parques llamados tecnológicos en Santa Fe y en la provincia de Córdoba tenemos tres empresas que pueden llegar a retirar la pila, pero las acopian, porque no tienen un destino para ellas”.
La situación es difícil
Las pilas deben separarse en origen (en casa) y, generalmente, los municipios se encargan de recolectarlas y contratar a esas empresas, pero el costo es “bastante alto y hoy la mayoría de los municipios no está en condiciones de hacer esto”, apuntó.
Villarroya destacó que “si la pila está entera y no oxidada, no debería considerarse residuo peligroso”, pero “lo digo en potencial, porque ese es hoy el debate”.
¿Qué hacemos hoy con esas pilas?
La recomendación es “no ponerla junto al resto de comidas, por ejemplo, porque en algún momento se oxidará y quedará expuesto el componente peligroso de la pila”.
En algún momento “se las confinó en cemento, pero se comprobó que la pila seguía con su proceso químico”, señala. Por lo pronto, la sugerencia es depositarlas en recipientes de plástico.

