
El Centro de Almaceneros de Córdoba difundió su habitual Informe Económico y Social de julio, elaborado por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas, donde resalta un contexto social crítico.
Durante julio, la inflación mensual se ubicó en 1,5 %, convirtiéndose en una de las más bajas incluso desde el periodo de pandemia en 2020, siendo “un logro en términos de estabilidad inflacionaria, sin embargo, este resultado no se traduce en una mejora del consumo ni del bienestar social”.
“Si bien el año pasado hubo una pequeña recuperación, en lo que va del 2025 no hubo una reactivación o modificación de esos números”, apuntó Vanesa Ruiz, del Centro de Almaceneros.

En contacto con Buenos Días Región, Ruiz remarcó que “si bien hay una desaceleración en el porcentaje inflacionario, los ingresos familiares se encuentran retrasados”.
La inflación acumulada en lo que va del año asciende al 17,1%, mientras que la interanual es del 37,2%, con una inflación proyectada para todo 2025 del 32%.
Uno de los datos más preocupantes es el estancamiento del consumo. Las ventas en volumen de los comercios de proximidad dedicados a la venta de alimentos (medidos en conjunto: almacenes, carnicerías, pollerías, verdulerías y fiambrerías) cayeron un 19% durante los primeros siete meses de 2025, en comparación con el mismo período del año anterior.

La pérdida del poder adquisitivo limita severamente el acceso a alimentos básicos, debilitando el tejido social y económico de los hogares, y con mayor impulso en los más vulnerables.
Ruiz destacó que para “no caer bajo la línea de pobreza”, a una familia le debe ingresar mensualmente 1.493.330 pesos, “hablando de una familia de cuatro integrantes, dos adultos y dos menores”.
En tanto, “para no caer bajo la línea de indigencia se necesitan 794.384 pesos; para afrontar ambas canastas, son números realmente altos”.
En ese sentido, el 50,1 % de las familias encuestadas manifestó que “debió suspender alguna ingesta diaria (generalmente es la cena)”, mientras que el 30,7 % “sintió hambre en el mes, pero no pudo saciarlo”.
En cuanto a datos estadísticos, se destaca que un 88,9% de los hogares financió la compra de alimentos: con tarjetas de crédito (43,5%), al fiado (37,2%) o dinero prestado (8,2%).
Además, un 18,9% recurrió a acciones no deseadas para conseguir alimentos, tal como pedir dinero o comida.
Finalmente, una amplia mayoría de los encuestados (78%) estima que la situación, tal como se plantea, seguirá igual.

