Todo Láctea “Bienestar y alto rendimiento” en el inicio de las Jornadas Lecheras Nacionales”

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El encargado en abrir las disertaciones fue Ezequiel Layana tratando “El equipo de trabajo en el tambo como motor del cambio»..
Los recursos humanos buscan en el trabajo en el tambo condiciones habitacionales dignas, ambientes positivos de trabajo, horarios y descansos claros, con posibilidades de aprender y crecer, con acceso a tecnología y herramientas modernas, además de contar con un sentido y propósito claros, por eso “las empresas se van a tener que encargar de gestionar todo esto”, remarcó Layana.
El conocimiento es la base para aplicar la tecnología y para trasladarla a los equipos de trabajo de todos los tamaños. La falta de bienestar de las personas, la visión diferente del trabajo que tienen los jóvenes, la falta de carrera profesional, las condiciones de contratación, la brecha generacional, son todos condicionantes para el futuro de la actividad.
En los establecimientos la mayoría de los trabajadores son jóvenes de entre 20 y 30 años, pero sólo el diez por ciento tiene una formación universitaria, mientras que la mayoría de la mano de obra cuenta nomás con la formación de la escuela primaria completa.
De las personas a las vacas, el asesor privado Roberto Albergucci, presentado por Boehringer Ingelheim, trató el bienestar animal, una temática que cobra cada vez más importancia desde hace siete décadas.
Alimentación, alojamiento, estado sanitario y comportamiento son los criterios de evaluación de los rodeos, para contemplar los principios del bienestar animal. Todos los datos e indicadores deben ser válidos, fiables y prácticos.
Esta forma de producir leche maximiza la eficiencia, cuidando todos los aspectos de bienestar, salud y ambiente, como parte de la sustentabilidad necesaria para el sector.
“Los costos para producir leche demuestran que cuanto más grande es el tambo, más bajo es el costo, por eso se busca la escala, para diluir los gastos. El tambo es una economía de escala”.
Es el potencial genético lo que colabora en una mejor lógica y ascendente de un negocio próspero, basando todo en la cantidad de litros totales que son los que pagan toda la cadena hacia atrás, en la producción primaria.
El control y el seguimiento de los datos es lo que puede dar la respuesta adecuada para mejorar la productividad y la rentabilidad de cada unidad productiva, con la eficiencia de conversión como factor clave, recortando gastos pero permitiendo que el potencial de la vaca se exprese de forma suficiente.

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