
El proyecto se plasmó durante la feria de ciencias de la escuela: “teniendo en cuenta la problemática del dengue, desarrollamos un proyecto institucional en el que estaban todas las áreas integradas, más allá de que surge de Ciencias Naturales”, explicó Mary Blangetti.
El objetivo era que los estudiantes “adquieran el conocimiento de lo que era el dengue, cómo se propaga, cuáles son los síntomas y cómo prevenirlo; con las áreas integradas se hicieron varios trabajos, como porta saumerios o folletos”, por ejemplo.
En tanto, el repelente casero se confeccionó con hojas de Aguaribay, del que las docentes aclararon que “no reemplaza al que se hace en los laboratorios”.

“También trabajamos la función del Aguaribay, cómo los aborígenes se protegían de los insectos”, apuntó Blangetty.
A su turno, Silvia Cárcano explicó sobre el proceso de creación: “se usa una proporción de hojas de Aguaribay, mezclado con alcohol (70 %) y eso se deja macerar en un recipiente de vidrio, en un lugar oscuro (de 3 a 4 semanas); luego se cuela el líquido y se coloca en un envase tipo spray”.
Pero “se usa solamente en caso de no tener otro tipo de repelente, porque su efecto es corto”, aclaró Silvia.

