
La crítica situación que viven las universidades nacionales para el costo de funcionamiento, por la quita de subsidios en los servicios, en el ámbito educativo de formación privada el aumento de cuotas a los estudiantes en $190.000 mensuales, nos plantea un interrogante ¿Cómo es la realidad del Instituto de gestión pública, María Justa Moyano de Ezpeleta?
Valeria Gandino, vicedirectora del Ezpeleta, explicó a Buenos Días Región que el mismo cuenta con “unos 450 estudiantes, al igual que el IPEAYT 242, porque es una institución compartida; desde las 7 de la mañana hasta las 12 de la noche circulan más de mil personas”.
El Ezpeleta depende de la Provincia, por lo que tiene aportes de distintos lugares: “el Estado provincial aporta el sueldo de los docentes y tenemos un aporte voluntario de cooperadora, que es para todo el funcionamiento del Instituto; es un aporte que hacen tanto los alumnos como los docentes”.
Gandino agregó que el 50 % de los estudiantes son morterenses, mientras que el resto proviene de otras localidades: “ellos también tienen un costo para trasladarse y todo suma”.

La cuota voluntaria es muy necesaria, porque con eso se solventa todo lo diario. La cuota, no obstante, ronda los 7 mil pesos.
Por ejemplo, se necesitan muchos artículos de limpieza: “muchos vienen de la Provincia, pero no nos alcanza; hasta el papel higiénico tiene un costo importante”.
Luego, hay gastos de papelería, para hacer trámites, tonners, impresoras o el arreglo de un aire acondicionado.
Por otro lado, el gasto de energía lo cubre la Provincia.
Lógicamente, “también hicimos reducción de gastos: antes el docente disponía de un refrigerio en el recreo, y no es que ahora no se tiene eso, pero se fue reduciendo”.
En tanto, la directiva destacó que la colaboración de distintas instituciones: “eso nos favorece en el funcionamiento”. Hoy, “los números cierran”, pero “hacemos reducciones en cosas que no son tan necesarias”.

