
Luego de casi 3 años de diálisis, José Calorio fue trasplantado de riñón, órgano que le donó su hermana. Hoy, celebra la vida y continúa con el proceso de recuperación.
En diálogo con Buenos Días Región, José expresó: “la diálisis la hacía lunes miércoles y viernes, desde las 6, y durante cuatro horas”.
Antes de la complicación renal, José iba a trabajar normalmente: “una vez llegué a mi casa y devolví sangre; en la Clínica San José me ponían sangre y siempre desaparecía”.
Tras la realización de una ecografía, descubrieron que el problema estaba en los riñones. Estuvo 15 días en terapia, con diálisis.
Llegó a descomponerse y estar casi sin signos vitales durante varias horas. “Lo peor es que nunca sentía nada, no sentía dolor”, asegura.
El trasplante llegó hace unos meses: “a mi hermana se lo voy a agradecer toda la vida, porque gracias a ella estoy vivo; un día llegué a la casa de mi mamá y mi hermana me dijo que me donaba el riñón”.
La operación se hizo el 9 de noviembre último.
“La diálisis te salva, pero a la vez te termina”, comenta, pero “ahora hace cuatro meses que estoy trasplantado y hago vida normal”.
Hace pocos días se realizó análisis, en Córdoba, los que dieron “todos bien: me cuido en las comidas y solo tomo agua”.
Calorio destaca que, durante los primeros seis meses de trasplantado, los controles se los debe hacer mensualmente.
José no puede hacer trabajos pesados: “tengo que hacer algo tranquilo”.
El vecino de barrio Sucre agradece enormemente a su madre, a su hermana Verónica y a todos los que, de una u otra forma, lo acompañaron.

