
Juan, el juez de línea agredido violentamente el pasado sábado al cierre de Urquiza-Atlas, habló al término de la mañana en Buenos Días Región.
“Ya estoy en casa, con mis hijos y mi familia”, relata Juan en AM 1530.
Hoy por hoy “lo puedo contar, gracias a Dios”, destaca Juan, quien el fin de semana, tras el ladrillazo recibido en la parte posterior de la cabeza, tenía un fuerte dolor ahí.
“Hoy me levanté bien, pero tengo que hacerme unos estudios más”, recalcó.
El sábado, prácticamente en el cierre del partido, en tiempo de descuento, los árbitros de Urquiza-Atlas fueron agredidos por jugadores y parcialidad del equipo visitante, llevándose Juan la peor parte.
Ya en el vestuario, la joven Yamila Iturre le practicó RCP y literalmente le salvó la vida: “gracias a Dios no tengo nada, pero igual tienen que evaluar a ver cómo sigo”.
Además, recibió golpes en el ojo, en las piernas y “tengo un dedo hinchado”, agregó.
Lógicamente, el ladrillazo en la cabeza le produjo un corte y pérdida de sangre.
Ya en el vestuario, Juan no podía respirar, estaba mareado y lo único que “atiné a decir es que me salvaran”. Poco después, y con la intervención de la estudiante de enfermería, Juan revivió.
“Tengo tres hijos y lo único que quiero es volver a mi casa”, porque “tengo un hijo de un año y cuatro meses”, expresaba el árbitro a quien lo atendía.
Juan agradeció a todos los que le atendieron y señaló que, junto a su esposa, charlará sobre lo sucedido y evaluará si seguirá con esta profesión.
Tiene un bebé de un año y cuatro meses, y dos nenas de 6 y 8 años: “ellos siempre me esperaban en casa”.

