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IOJAN llegó a la Familia Smuth Bordoni hace 9 años y como todo ovejero alemán estableció vínculos muy fuertes con todos, es excelente protector y ha derribado los límites de un diagnóstico médico y maximizó su talento.
Naira, la hija de la familia y su compañera inseparable, tiene un año más que él, se criaron juntos.

“Duerme al lado de ella en la cama, le encantan los niños y se extravió muchas veces, porque nosotros trabajamos y él saltó perímetros en busca de compañía; es muy sociable” comenta Fátima.

Tras sufrir fractura en su pata delantera, por saltar unas rejas, sumada a la compleja situación ósea de la raza, lo operaron, y la frase “no se movía más” resonó varias veces en la entrevista con su familia.

Los ovejeros son propensos a la displasia de cadera, por lo cual el cuadro era complejo.

Pero el amor y las nuevas terapias fueron la asistencia perfecta, para sus avances.

“Nos preocupaba porque para sus necesidades ni siquiera se levantaba, aunque él tenía mucha voluntad. Lo atendía el Dr. Pessot. Le hicimos varias sesiones de magnetoterapia y terapia neural con la Dra. Macías. De no pararse por un mes pasó a empezar a moverse. No podía pararse, y por sugerencia de Yesi Dovis empezamos con la pileta” comentó Fatima.

Comparte la vida con otra perrita que adoptaron de la calle, lo que también colaboró para sus estímulos para movilizarse, en busca de la pelota, a lo Messi y en sus tiempos. “Pero IOJAN nunca quiso el carro” aunque se lo facilitaron.
Prefiere la atención de su familia y el uso de un arnés.

Necesitan hablar para comunicar? Si para la fidelidad, el amor y la lealtad no se necesitan palabras, solo sentir y por añadidura el estímulo de la voluntad que repica en ambos roles

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