
Luciano Borda disfrutó ayer de su primera alta, tras estar tres meses y medio internado por quemaduras sufridas durante un accidente doméstico.
Su madre, Guadalupe González, habló en la mañana de Buenos Días Región y no ocultó su emoción ante este nuevo paso dado por “Lucianito”.
Ayer “fue el mejor día de mi vida cuando los médicos me dijeron si lo quería llevar a la casita”, expresó.
Los días de Luciano en terapia fueron muchos: “hay que estar acá realmente las 24 horas y fíjate que ni siquiera pasó a piso”.
El niño está muy débil aún, pero ya inició la rehabilitación y “están intentarlo pararlo, y muy pronto lo va a conseguir”, aseveró su madre.
“La Fe de saber que hay un Dios que todo lo puede fue lo que me levantó, y también la ayuda psicológica, porque hubo momentos en que pensaba en no poder seguir”, contó, y resaltó: “cuando más quebrada estaba, una sonrisa de él (por Luciano) me hacía dar cuenta que teníamos que seguir”.
Luciano permanecía internado en el Hospital de Niños de Córdoba capital y ahora se encuentra en una casita cercana al nosocomio, comenzando una nueva etapa en su recuperación.
El momento del anuncio de los médicos, cuando informaban que podían trasladarse a la “casita”, fue increíble para madre e hijo: “me largué a llorar”, apuntó Guada en AM 1530.
Guadalupe recalcó algo que los médicos siempre remarcaron: “Luciano nunca faltó el respeto, nunca se enojó y siempre tuvo predisposición, aun cuando le dolía y no daba más”.
Ahora, Luciano debe tener una alimentación muy fuerte en proteínas y comer muy bien “para criar músculos nuevamente”.
El tema de su estadía en Córdoba “creo que dependerá de cuándo se pueda parar”, estimó la mamá, y subrayó: “el día que Luciano se pare, me lo llevo a Morteros”.

