“Todavía me pregunto”

Read Time:1 Minute, 46 Second
Si consideramos que todos hemos sido niños que crecimos, evolucionamos y nos desarrollamos en el núcleo familiar, que desde aquel entonces hasta hoy nos acompañan variadas vivencias guardadas y expresadas a la vez en nuestro andar a través del tiempo.
Sumado que desde el primer momento que llegamos al mundo, como seres humanos, guiados por nuestra naturaleza buscamos expresarnos para comunicarnos con los demás.
Hoy podemos reconocernos y reencontrarnos en la niñez, aquella etapa inicial tan significativa en la vida de todo adulto, donde de alguna forma buscábamos y encontrábamos la manera de decir las cosas para que nos comprendan.
Sabiendo que somos seres sociales, que es nuestra naturaleza vivir en comunidad (común unidad), hemos aprendido que nuestra integridad es de vital importancia como lo es también cultivar los vínculos con proximidad y mediante la comunicación que generamos con nuestros afectos.
Ya de adultos recae en nosotros mismos, con mayor responsabilidad y consciencia, la voluntad seguida de acciones que fortalezcan las palabras que utilizamos en cada situación comunicativa que creamos en los distintos ámbitos sociales donde nos expresamos.
A veces me pregunto porque hemos permitido que nos invadan tantos objetos, avances tecnológicos, llamémosle como más nos parezca. Esos intermediarios materiales que han conquistado nuestra vida, nuestra atención, nuestro asombro e interés.
Con frecuencia observo como hemos naturalizado las relaciones de dependencia con aquellos objetos, avances tecnológicos, permitiendo que nos distancien de los vínculos más familiares. No solo eso, sino que además hemos creído que enriquecen la conexión social.
Es tal la magnitud de distracción que hemos elegido, que en algunos casos se ha llegado al punto de no apreciar lo valioso que son los verdaderos encuentros con los demás.
Sintiendo mayor bienestar aislado o distante de toda conexión humana. Porque parecería que nos cuesta nutrir los vínculos a través de la comunicación presencial, pareciera que expresarnos nos cuesta cada vez más, en consecuencia, comprendernos será materia pendiente.
Entre tantas preguntas, como todos hacemos en la niñez, todavía me pregunto, ¿qué más puede pasar si permitimos que se desvanezcan los deseos de expresarnos humanamente entre nosotros?
✍Luciana Villagra desde “Con Vos/z Mayor”
Siguenos en nuestras redes
Facebook
Instagram
Artículo Anterior Walker distinguido por el desarrollo de Miramar
Artículo Siguiente Incendio en campo de rastrojo de maíz, se amplió a una chacarita