
Joaquín Gattino tiene 24 años y es payador: “a los 6 años comencé a tocar la guitarra y siempre me gustó el folcklore”.
“Me dieron a conocer el folcklore y es el camino que yo elegí”, afirmó Joaquín, que de chico jugaba al fútbol en Tiro Federal.
La vida le presentó amigos, de Arrufó, y el camino a seguir cambió.
“Pablo me invitó a su cumpleaños e iba a hacer una prueba de potros, y me dijo que necesitaba un payador”, recuerda Joaquín, quien con el tiempo se instruyó en el rubro: “no conocía mucho del tema; le dije que no era payador, pero veíamos que salía”.
Lo de payar “fue un arte que me llamó la atención y en la primer jineteada tuve el honor de conocer a Corcho Díaz; yo no estaba contratado, pero él me brindó un espacio”.
“Corcho” Díaz es oriundo de la ciudad de San Francisco y “lo considero mi hermano mayor del arte”, expresa Joaquín en AM 1530.
“No es fácil, pero uno se prepara día a día, con la lectura y la práctica por sobre todo”, remarca. “Hace cinco años que estoy en esto”, apuntó.
Al igual que se madre, su papá lo acompañaba a todos lados, pero el Covid, a su padre, se lo terminó “llevando”. Por esa circunstancia “sentí que sin él no iba a ser lo mismo, pero mi mamá y mi pareja me sacaron adelante”.
El arte del payador y la tradición “es algo muy lindo”, recalca Joaquín, quien ha trabajado en provincias como Catamarca, La Rioja, Jujuy, Santiago del Estero, Entre Ríos y Córdoba.
“Uno siempre como meta tiene los grandes festivales, y me gustaría estar en lugares como Diamante o Jesús María”, anheló el morterense.
Foto: Gattino junto a Gerardo Marsengo en 2018

