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Desde que el mundo es mundo hasta hoy, se encuentran registros sobre lo trascendental que fue la comunicación humana a través de los procesos que se fueron dando durante la evolución que nos trajo al presente.
En el espacio sociocultural el intercambio de información, con todos los componentes complementarios, cobra un sentido especial ya que con el transcurrir del tiempo el desarrollo social es favorecido y fortalecido por este proceso de la capacidad humana.
Cuando una persona se expresa de alguna manera está dirigiendo la comunicación hacia algún lugar de ese espacio. Por lo cual, es nuestra responsabilidad considerar de ante mano el “¿por qué?” y “¿para qué?” nos comunicaremos con tal o cual mensaje hacia los demás.
A un día del “Día Mundial de la Voz”, motivo por el cual en distintos lugares del mundo llevan a cabo campañas de concientización del cuidado y buen uso de la misma, es valioso replantearse por donde comenzar a desarrollar de la mejor manera esta competencia comunicacional.
Pensar y profundizar en las conversaciones cotidianas es un gran ejercicio, que, como todo, al sostenerse a lo largo del tiempo es probable que notemos esos cambios sutiles en la percepción de las distintas situaciones.
Mediante la concatenación de las palabras que usamos para expresar una idea, sentimiento o emoción, estamos proyectando una parte de nosotros a los demás. De modo que, aquí nos reencontramos y revaloramos uno de los fines más significativos que contribuyen de forma inmediata en la convivencia.
Con el significado de cada mensaje que emito puedo conocer que quiero decir, lo que no garantiza que quien recibe el mensaje interprete precisamente lo que uno dice. Conocer esta particularidad de las comunicaciones permite cuestionarnos nuestras formas habituales de conversar con los demás.
La comunicación es considerada un principio básico de la sociedad. Ante los más diversos estímulos públicos y privados que nos están comunicando constantemente día a día, queda en nuestras manos escuchar, leer e interpretar a conciencia cada mensaje.
En el mundo de la comunicación no hay una receta ineludible, por lo que, en cada uno están a disposición los ingredientes que usaremos para que cuando iniciemos el acto de expresarnos entre nosotros podamos ejercer responsablemente esta fortaleza humana.
Columnista de AM 1530 en “Con Voz/s Mayor” y “Palabras en común”

