
El Papa Francisco proclamó santo al ítalo-argentino. También canonizó a Giovanni Battista Scalabrini. Los dos nuevos santos habían estado dedicados a los migrantes y a los enfermos.

La canonización se llevó a cabo este último domingo en la Plaza de San Pedro del Vaticano. “La celebración arrancó a las 10 de la mañana y terminó a las 12 del mediodía; hubo mucha gente, porque por parte de los salesianos se movilizaron para poder estar”, expresó Bossio en diálogo con Buenos Días Región.
Giovanni Battista Scalabrini fue obispo de Piacenza (noreste de Italia) y fundador de la Congregación de los Misionarios y de las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo. Es considerado además el fundador de las primeras organizaciones católicas que se ocuparon de los migrantes y quien propuso en 1905 la creación de una comisión vaticana dedicada a ellos.

Zatti, nacido en Italia pero que emigró con su familia a Argentina cuando tenía 17 años, dedicó su vida como enfermero y farmacéutico a los pobres en un hospital de la capital de Río Negro, Viedma.
“Yo había estado en la beatificación, hace 20 años, por mi caso. Este último milagro sucedió en Filipinas, con un hombre de unos 60 años que se recuperó de un ACV masivo”, explico el Sacerdote en AM 1530.
Artémides Zatti fue un salesiano laico, es decir de la Sociedad de San Francisco de Sales (la Congregación Salesiana fundada por Don Bosco, muy conocido en Argentina), y el primer salesiano no mártir que ha sido proclamado santo.

El joven frecuentaba la parroquia de los salesianos y allí descubrió su vocación para ser religioso. Como aspirante al seminario partió a Bernal, provincia de Buenos Aires. Allí le encargaron cuidar a un sacerdote enfermo y de él contrajo la tuberculosis. Lo trasladaron a un hospital que habían montado los salesianos en Viedma. Y allí se curó y entonces decidió dedicar su vida a los enfermos y a los que sufren. Primero trabajó junto al padre Evasio Garrone que dirigía el hospital. Cuando el padre murió, él quedó a cargo del hospital. Mientras tanto había estudiado farmacia y se dedicaba a los enfermos llevándoles remedios y como enfermero. Trabajó en el hospital casi 50 años hasta que un día él mismo se descubrió un cáncer. Falleció en 1951.
El caso de Carlos Bossio
“Lo mío fue en marzo de 1980, cuando tenía apenas 24 años. En un campamento en Bahía Blanca me descompuse, terminando en una peritonitis. Me hicieron la cirugía, pero se complicó, con una gangrena abdominal e infección en los pulmones”, recuerda Bossio, quien estuvo en coma.
En abril de ese año, Bossio despertó: “pedí comer y después la recuperación fue muy rápida”.
Bossio recordó que los dos formadores salesianos que “estaban con nosotros, habían conocido a don Zatti, y fueron los que invitaron a todos a rezarle”.

